Cabecera Residencia Obispo Téllez
Inicio
Instalaciones
Servicios generales
Servicios especiales
Estancias diurnas
Revista de la Residencia
Localización
Fotos
Historia del Edificio
Contacto
 Historia del Edificio >>>


Artículos sobre los personajes y la historia de este edificio

Fray Gregorio Téllez, Franciscano

Pinceladas de su vida
 

     Gregorio Téllez nace en Casarrubios del Monte, Toledo, en 1657.

    Cuentan generosamente las Crónicas Franciscanas de su tiempo que su familia estaba emparentada por parte de padre con los Garabito de Extremadura, de los que uno de ellos era padre de San Pedro de Alcántara, el gran reformador franciscano, que dada su gran influencia pasó a la historia con el nombre propio de "Alcantarinos". Por la otra rama estaba unido a nuestra querida y sin igual Santa Teresa de Jesús. Sólo esto era "base y caudal" suficiente para ser algo en la vida, pero Gregorio Téllez, también puso lo suyo para terminar de cimentar una existencia repleta de éxitos de todo tipo, humanos, religiosos y diplomáticos, a más de una vida santa que terminó aquí en nuestro convento de San Francisco del Arrabal, querido de todos y admirado por todos.

    Estudió en la Universidad de Alcalá de Henares, aquí conoció a los Franciscos y muy joven cautivado por ellos entró en la religión Seráfica en la Provincia Franciscana de la Santa y Estricta Observancia de Castilla. De la estancia de Fray Gregorio en Alcalá le quedó una devoción especialísima al santo lego sevillano San Diego y muchos años después esta admiración le llevaría a colocarlo en la Capilla de los Dolores en la Catedral de Ciudad Rodrigo. De inmediato la obediencia lo destinó a cargos importantes dentro de la orden. Asistió al Capítulo General de Roma de 1700, donde alcanzó gran fama debido a que ganó un complicado primer premio en un interesante certamen literario. Fue Custodio y Ministro Provincial en la de Castilla y Comisario Visitador en la de Valencia y Aragón.


    Jamás perdió su contacto con la ciudad de Alcalá de Henares, ni sus hermanos de Provincia le olvidaron nunca, y tanto fue así que después de su muerte e informados éstos de su fallecimiento Fray Diego Romo O.F.M. en su libro escribe de Fray Gregorio: "Nueva estampa de Moisés antiguo renovada con las heroicas obras del Ilustrísimo señor don Gregorio Téllez, mitrado de Ciudad Rodrigo. Fúnebre parentación, en el majestuoso funeral teatro, que para las exequias de éste héroe franciscano erigió el convento de San Diego de Alcalá de Henares, el 23 de diciembre de 1741.


    Al quedar vacante la Sede Episcopal Civitatens, fueron designados para el cargo los franciscanos Arbiol y Feijoo, al no aceptar éstos el nombramiento recayó por santa obediencia en Fray Gregorio Téllez, a la ya avanzada edad de 64 años. Fue propuesto el 3 de febrero de 1721 y tomó posesión el 14 de abril del mismo año. Renunció a la sede el 2 de marzo de 1738. Posteriormente ya pesar de lo avanzado de su edad recibió de las altas esferas tanto políticas como eclesiásticas nuevos nombramientos, como el de los Arzobispados de Toledo y de Santiago, así como el de la Internunciatura de España. Declinó humildemente todas las propuestas y optó por la paz seráfica del claustro mirobrigense.


    Durante los diecisiete años que estuvo al frente de nuestra Diócesis, lo mismo que en su día hizo el también franciscano Cardenal Cisneros, vivió y guardó estrictamente la forma de vida regular franciscana. La humildad, la paciencia y la caridad fueron virtudes que ejerció en grado sumo. No hubo en todo el Obispado iglesia, parroquia, ermita, conventos, monasterios, pueblos, familias ni personas necesitadas que no fueran debidamente socorridas. El M.P.R. Fray Francisco de Soto y Marne, Comisario General del Perú; Lector dos veces Jubilado; Padre de la Provincia de San Miguel, escribió de él que sus actuaciones pudieron tenerse en algunas ocasiones por verdaderos milagros.


    Su obra principal fue precisamente la construcción en 1739 a sus expensas de este edificio que hoy reinauguramos, lo hizo expresamente para sus Clarisas, las Franciscanas Descalzas. Y digo construcción, porque hubo de edificarlo de nuevo ya que el anterior edificio estaba totalmente destruido y era lugar donde habitó el obispo Mercedario Don Pedro Díaz, resucitado por la devoción a nuestro Padre San Francisco, y que según la tradición escrita murió en el sitio que ocupaba el coro bajo. Para honra de sus hijas y para gloria de Ciudad Rodrigo coronó su obra adornando el portón principal con la insignia del Sagrado Corazón de Jesús orlado amorosamente por el escudo Real de España, devoción exclusivamente franciscanista desde los tiempos del Ministro General de la Orden de San Francisco y Doctor Seráfico, San Buenaventura de Bagnoreggio, (1221 - 1274), que escribió en su opúsculo "La vid mística": "y yo he hallado el Corazón de mi dulcísimo Jesús, el Corazón del Señor, mi rey, mi hermano ¿y no oraré? Oraré sí, que su corazón, resueltamente lo diré, también es mío. Si Cristo es mi cabeza, ¿por qué no ha de ser mío cuanto le pertenece?, Oh qué dicha, Jesús y yo tenemos un solo, un mismo corazón. Herido fue tu corazón, para que en aquella mística vid pudiéramos descansar y herido fue también, a fin de que por la llaga visible viésemos la invisible llaga del Amor".


    Con esta magna obra, pero con la simpleza y sencillez de un Fray Junípero, este pobre fraile franciscano enamorado del "Amor de los Amores", su Corazón de Jesús, consiguió para Ciudad Rodrigo la gloria de ser el primer edificio y la primera iglesia de España que lo elevó a devoción pública.


    Nuestra primera iglesia, nuestra querida Catedral, guarda también memoria de Fray Gregorio Téllez, O.F.M., por la capilla de los Dolores, la cual adorna preciosamente con las imágenes de los Patriarcas Fundadores Domingo y Francisco, así como la de su santo devocional San Diego de Alcalá, encumbrado el retablo con el escudo del Santo Abrazo. Aquí en esta capilla, está enterrado su corazón junto a unas medallas de la Virgen y una estampa del Sagrado Corazón de Jesús. Su cuerpo fue sepultado en el cenobio de San Francisco del Arrabal.


    También en la Catedral se conserva el órgano grande que costeó de su pecunio particular y que adornó igualmente con el escudo de su orden.

    Es de su mano, igualmente, la nueva obra de la iglesia de San Cristóbal, que la edificó totalmente por su generosidad en 1735 ya que estaba totalmente arruinada por la Guerra de Sucesión.

   A la renuncia de la mitra, y al no tener nuevas ofertas para ocupar cargos de relevancia en la iglesias española, decide felizmente retornar a la paz del claustro seráfico. Agotado por las responsabilidades y por los muchos trabajos, y abrumado por los frutos inmensos de su larguísimo apostolado, y desentendido por completo de todo asunto terreno, pasa sus postreros años abstraído en lo celestial y lo eterno.


    Fray Gregorio Téllez entregó su alma al Señor posiblemente a finales del octubre o principios de noviembre de 1741 a los 84 años de edad. Todo Ciudad Rodrigo lloró a su querido obispo, las gentes, ricos y pobres, acudieron al convento a rendirle el último tributo de afecto y respeto, incluso hubo quienes cortaron trozos de su hábito como recuerdo del hombre santo que dedicó por ellos y con ellos gran parte de su vida


Luis Ruiz Gutiérrez
Volver





Residencia Mixta de Mayores Obispo Téllez